Redaccion LindaFrida
0 calificacionesLa semilla es el principio de la vida. Estos brotes ofrecen una extraordinaria riqueza en vitaminas, minerales y oligoelementos. Lo más sano es comerlos crudos, porque de esta manera conservan todas sus propiedades.
Las semillas germinadas pueden equipararse a la fruta por su contenido en agua y a la verdura por su riqueza en minerales, vitaminas, enzimas y clorofila, combinando las ventajas de ambos alimentos. Además de aportar un toque de originalidad a los platos, ampliando el espectro de sabores, los brotes de semilla son muy digestivos: no contienen almidón y mejoran la salud de la flora intestinal, lo que favorece el proceso digestivo.
El almidón es muy difícil de digerir y su proceso de asimilación es bastante lento. En los germinados, el almidón ha sido predigerido y aparece en forma de un azúcar muy simple, fácilmente asimilable. Con la germinación desaparece también el ácido fitico presente en los cereales integrales y en algunas legumbres. De no ser así, este antinutriente entorpecería la absorción de calcio y cinc.
Gracias al efecto del agua y el calor, las semillas germinan y sus brotes, debido a la luz, desarrollan su fase de máxima vitalidad. Todo ello se debe a la presencia de clorofila, un pigmento vegetal muy importante para el desarrollo de la planta. Esta sangre vegetal tiene propiedades terapéuticas y es un valor añadido a las cualidades nutritivas de las germinaciones. La presencia de clorofila en la dieta resulta esencial para los enfermos de anemia, pues aumenta el numero de glóbulos rojos en la sangre. La cualidad nutritiva más destacada de la clorofila es la de revitalizadora, por lo que se puede aplicar en numerosas dolencias.
BROTES Y SEMILLAS
La alfalfa es una de las germinaciones más ricas y completas, con una excelente proporción de calcio y fósforo. Es fácil de germinar y forma parte de muchos platos, combina bien con otros sabores vegetales, como el rabanito, el tomate, la cebolla, la lechuga o el ají, lo que permite elaborar completas ensaladas. Al germinar alfalfa, conviene comprobar que sus granos, al cabo de unos cuatro días, no contengan demasiada agua porque, si no, no estarían crujientes y tenderían a pudrirse. Cuando se germina soja, se debe enjuagar abundantemente para que tenga un sabor más dulce y crezca rápidamente. La soja verde contiene tanta vitamina A como el limón, tanta tiamina (vitamina B1) como la palta y es tan rica en riboflavina (vitamina B2) como la manzana. Su contenido en vitamina C es similar al del ananá. Combinada con otras germinaciones (alfalfa, lentejas, garbanzos) y un aderezo de cebolla picada, forma una ensalada de brotes muy completa.
Sus brotes pueden llegar a los 7,5 cm y su color es en realidad oscuro, a diferencia de los que se comercializan ya envasados, que suelen estar blanqueados químicamente. Aunque la soja germinada es un ingrediente muy habitual en ensaladas, podemos tenerlo en cuenta para preparar otro platos, como las sopas.
El trigo germinado es extraordinariamente rico en vitaminas y sales minerales. Este brote también puede utilizarse para elaborar pan, evitando así la adición de levadura, sal, azúcar o productos lácteos. El pan de trigo se puede elaborar triturando ligeramente en un molinillo manual medio kilo de granos de trigo germinado. Después de moldear y prensar la masa se pone en el horno a unos 70ºC durante unas 8 horas.
La gran ventaja de este pan es que los cereales quedan malteados (lo que intensifica su gusto dulce), mientras que las enzimas del grano no se destruyen por efecto del calor. También se puede preparar unas riquísimas croquetas de trigo germinado, para lo cual se debe añadir copos de avena a un huevo batido, mezclándolo bien. Después, se agrega una pizca de tomillo y tres cucharadas soperas de trigo germinado. Se da forma redondeada a las croquetas y se cocinan al horno o bien se las fríe en aceite de oliva.
PEQUEÑOS CONSEJOS
Germinar granos y semillas en casa es fácil, sobre todo si se toman en cuenta algunos consejos básicos:
• Conviene almacenar los granos y semillas en sacos de tela, al abrigo de la luz y el polvo, pero permitiendo que estén aireados.
• Antes de consumirlos, es necesario lavar las semillas con agua y dejarlas escurrir. Los brotes de legumbres deben lavarse con agua caliente antes de su consumo, y como estas semillas son las más indigestas, deben desecharse las que no hayan germinado (contienen antinutrientes).
• Si se añaden semillas a los platos fritos, deben agregarse poco antes de ser servidos. Los germinados de sabor picante como la mostaza o la albahaca pueden sustituir con ventaja a más de un condimento.
• Las semillas germinadas pueden conservarse unos días en la heladera, siempre y cuando se introduzcan en recipientes herméticos para evitar el contacto con el aire.
• Se puede añadir semillas germinadas al yogur, freír unos brotes para dar más sabor a una tortilla y hasta elaborar salsas con pequeños brotes.






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